Salimos de Buenos Aires con la primera luz del día 2 de enero de 2010. El punto de encuentro fue en casa de Eduardo, a las 6 am. Seis hombres, en 2 autos, fuimos en busca de un cerro, el Domuyo.
La idea del viaje había surgido hacia mediados de Octubre, cuando en alguna de las reuniones salió de mi boca la palabra Domuyo. A partir de entonces fuimos sumando voluntarios a la aventura. Eduardo, Jorge, Edgardo, Fernando, Rubén y yo, el Chino.
El viaje se presentaba muy largo. De hecho lo fue. El destino final era Varvarco. Un lugar que no conocíamos ni imaginábamos. Fueron alrededor de 1800 Km. en dos días, con noche de hotel en la ciudad de Neuquén; muchos, pero muchos mates y charlas sin fin. La ruta del desierto. El helado de chocolate a la turca en Chos Malal. El increíble paisaje a lo largo de la ruta que seguía al río Neuquén. Detalles de un viaje que resultó sumamente placentero.
Nos esperaba una bonita cabaña, en una colina muy cerca de la confluencia de los ríos Varvarco y el Pichi Neuquén. Un lugar sencillamente hermoso.