Estaba todo planeado desde Junio: A mediados de Enero salíamos para Aconcagua: Guillermo, junto a sus dos amigos Leo y Fernando y yo. A principios de diciembre ya teníamos prácticamente todo. Por mi parte había planeado las vacaciones familiares a Entre Ríos para que me diera el tiempo suficiente para volver a Córdoba y salir a Mendoza y encontrarme en Vallecitos con los otros tres que irían directamente desde Buenos Aires. Todo planeado hasta que me rompí el astrágalo escalando en la Ola. Una semana de incertidumbre y después certeza de cuchillo, clavos, dos meses de muletas y un adiós a Mendoza.
Una semana antes de salir rumbo a Victoria donde pasaría una semana junto a mi esposa e hijas y mis padres, hermanas, cuñados y sobrinos le propuse a Vanina que nos quedáramos un par de días más en Entre Ríos, visitando a nuestros amigos de General Ramírez y de paso compensara el hecho de perderme el Aconcagua, "escalando" la mayor altura de la provincia más baja de la República. Una vez más Vanina accedió a mis caprichos.