El desafío consistía en romper un poco con la rutina diaria, emprender una aventura más hacia la montaña y subir el cerro más alto de San Luís, el Cerro de las Ovejas (2.260 m.s.n.m.). Armamos las mochilas y salimos el día sábado temprano desde la ciudad de Alta Gracia rumbo a Santa Rosa de Calamuchita. Nos topamos con el triste escenario de un gran incendio entre Villa General Belgrano y Santa Rosa de Calamuchita, derivado  seguramente de la negligencia de algún inadaptado que no comprende el daño que provoca a la naturaleza y al ecosistema de las sierras un desastre de este tipo.  En "El Torreón" doblamos hacia la derecha y comenzamos la travesía en camino de tierra dirigiéndonos hacia Amboy. Un hermoso pueblito cordobés, de donde fue oriundo Dalmacio Vélez Sarsfield, nacido el 18 de febrero de 1800, abogado y político argentino, quien en su vejez, con el bagaje de su vasta cultura compuso el Código Civil Argentino de 1869, la mayor parte del cual aún continúa vigente y el Código de Comercio de 1.860. Nos llamó mucho la atención la paz, limpieza y armonía que hay en ese pueblo, donde hasta el rancho más humilde tiene sus paredes recién pintadas como dando un mensaje de esperanza. No podíamos continuar sin frenar en el viejo almacén de ramos generales (como los de antes) y comprar unos criollitos para acompañar el excelente mate amargo que el amigo Andrés ya estaba cebando.
Al día siguiente continuamos viaje hacia el objetivo final, y a unos 20 km. llegamos al límite con San Luís donde está el cruce de caminos, previo a atravesar un alambrado. Doblamos a la derecha y a unos 2 Km. nos encontramos con el asfalto que lleva a Merlo. Es un camino de cornisa, con un espectacular paisaje de San Luís, auque el humo desprendido de la gran cantidad de incendios registrados nos impedía disfrutarlo plenamente. En ese punto, y tomando como referencia unas enormes antenas de telefonía, dejamos nuevamente el vehículo y caminamos sobre una huella rumbo al cerro.
Próximo relato
Relato previo
Andrés Espíndola - 2009
cerro de las ovejas
camino a pueblo escondido
camino a pueblo escondido
Al llegar a la cima dudamos cual de las piedras era la más alta, el GPS indicó (2.298 m.s.n.m.) por lo que concluimos que habíamos logrado el objetivo, festejamos con un fuerte aplauso y nos sacamos las fotos de rigor.

Agradezco al equipo de 23 Cumbres por dejarme participar de este evento, en especial a Pablo Molina por invitarme y a Andrés Espíndola que tan bien nos guió durante todo el viaje con la ayuda de su GPS. Los felicito por tan ambicioso desafío de subir estas 23 cumbres, las más altas de cada provincia argentina, e invito a todos aquellos aventureros que disfruten de la naturaleza y de los desafíos que ella nos brinda a sumarse a tan maravilloso proyecto.

Claudio Madrid.
Claudio Madrid - 2009
cerro de las ovejas
Clauido Madrid - 2009
cerro divisadero
Tras marchar cerca de 1 hora y media llegamos a uno de los puntos más altos del lugar, una loma repleta de piedras de cuarzo, que resultó ser el Cerro Divisadero, donde el GPS indicó 2.270 m.s.n.m. Desde ese punto ya distinguíamos nuestro objetivo final que era el Cerro de las Ovejas, y parecía bastante alejado aún. Seguimos por el sendero rumbo a la cima y tras caminar otra hora larga llegamos al cerro, que rodeamos cruzando nuevamente el alambrado que esta siempre presente como marcando el límite interprovincial. 
Claudio Madrid - 2009
salto del tigre
Claudio Madrid - 2009
Del pueblo sale un camino muy empinado en forma de "Z" que lleva hacia la cima del cerro, que realmente hace alusión a su nombre, "Áspero"...  Ya en la cima estábamos almorzando cuando recibimos la inesperada pero majestuosa visita de unos cóndores que sobrevolaron encima de nosotros como dueños del paisaje (Se ve que notaron nuestro cansancio...).

Descendimos nuevamente al pueblo, y tras cruzar un puente colgante avanzamos hacia la izquierda por una huella de hombre que se abría sobre el filo de la quebrada hacia un lugar llamado "Salto del Tigre". Ya estaba cayendo la tarde cuando llegamos a una hermosa cascada de unos 25 metros de altura, que cae sobre una espectacular hoya. Ya había oscurecido y marchamos de regreso hacia donde habíamos dejado la camioneta, donde armamos la carpa y previa cena nos acostamos a dormir. Habíamos caminado unas 8/9 horas en todo ese imperdible recorrido.
pueblo escondido
Claudio Madrid - 2009
camino a pueblo escondido
Seguimos avanzando y en un momento nos topamos con un dique que resultó ser el dique nivelador inferior del Cerro Pelado, donde encontramos a un humilde paisano que nos indicó como continuar el camino y sacamos las primeras fotos del viaje.
Unos kilómetros más adelante llegamos a Lutti que era una de nuestras referencias, siempre marchando sobre el camino que lleva hacia la ruta que une La Cruz con Merlo. 
Ese día decidimos subir el cerro Áspero, que asomaba su árida cima sobre mano izquierda del camino. Dejamos la camioneta a unos metros del cruce y seguimos por una huella bastante deteriorada a pie. Solo cruzamos a otros aventureros que lo hacían con motos enduro y cuadriciclos. El camino pasa por entre unos pinos perdidos en medio de tanta inmensidad y baja a una quebrada que lleva hasta un pueblo casi abandonado llamado Pueblo Escondido, que hospedaba en el pasado a todos los obreros que explotaban la mina de tungsteno, material utilizado entre otras cosas para hacer el filamento de las lámparas incandescentes. Al cruzar el río nos encontramos con la sorpresa de ver muchas truchas muertas, suponemos que debido a la baja cantidad de agua y a la elevada temperatura  que se registraba (más de 35 grados).